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lunes, 9 de junio de 2014

"La noche nos alumbrará", de Àlex Pler


Soy uno de esos maniáticos de la lectura que considera que la atracción de un libro depende mucho de la etapa por la que está pasando su lector. Hay libros que abandonaste hace mucho tiempo porque no entendías qué estaban tratando de transmitirte. Has tenido que esperar hasta hoy para atreverte a releerlos y encontrar en sus páginas fragmentos casi calcados a experiencias de tu vida o a sueños que aspiras alcanzar.

Sin embargo, hay novelas que no sólo mantienen intacto su brillo con el paso del tiempo, sino que descubres otras lecturas e interpretaciones cada vez que acudes a sus páginas. Son libros esenciales que necesitas que estén cerca de ti para sentirte mucho más cómodo en tu habitación. Ellos serán el arma que te defenderá de cualquier monstruo que se atreva a irrumpir en tu vida, y lo sentirás con cada página que rozan tus dedos, aunque sea la primera vez que lo hagan.

Las palabras "protección" y "bienestar" son las primeras que me vienen a la cabeza cada vez que recuerdo lo que he sentido con cada uno de los relatos de La noche nos alumbrará. Àlex Pler recoge las mejores entradas de su blog y las convierte en un libro de aventuras donde, al igual que en la vida real, seremos nosotros quienes decidiremos qué camino tomar. Pero lo esencial en cada una de las vertientes de esta "novela" no es llegar a descubrir qué es lo que nos espera al final del trayecto, sino disfrutar de todos y cada uno de los tramos del viaje.

La noche nos alumbrará es un faro en medio de un océano, una botella de agua en un desierto o un abrazo cuando creemos que lo tenemos todo perdido. En todas y cada una de sus páginas hay optimismo sincero y radiante, hay frases que quieres adoptar como mantras y lienzos que arrojan sobre tu propia vida colores tan vivos que ni siquiera antes habías sido capaz de reconocer. Es imposible no sentirte bien al terminar cada una de sus páginas, del mismo modo que es inevitable sonreír cada vez que ves el libro en la estantería. Lo miras con orgullo, agradeciendo cómo los caprichos del destino te han llevado hasta él, y te juras que jamás va a separarse de ti.

En definitiva, Àlex Pler consigue que aquellos que nos acerquemos a su libro podamos volar teniendo los pies en la tierra, riendo ante la adversidad y bailando incluso cuando las canciones que suenen sean tristes. Sabes que va a ser muy difícil ver el lado oscuro de la vida después de haber leído este libro, y es inevitable no terminarlo sin darle las gracias a su autor por alumbrarnos cada noche con sus palabras, aunque a veces pensemos que no las necesitamos. El mundo necesita un optimismo real, del mismo modo que la literatura necesita nuevos y refrescantes escritores como lo es Àlex Pler.

martes, 25 de marzo de 2014

La tara de la tecnología

http://s.libertaddigital.com/fotos/noticias/ebook-libro-electronico-feria-frankfurt-anne-dedert-efe-111017.jpg 

Vivimos en la era de la tecnología. Sin habernos dado cuenta, nuestro día a día está dirigido y atado a todo tipo de aparatos electrónicos que te despiertan, te preparan el café, te informan de los sucesos más actuales, te entretienen, te ayudan a trabajar e incluso pueden llegar a satisfacer las necesidades más instintivas y secretas de los usuarios.

Nos hemos abocado involuntariamente a la comodidad que nos produce la tecnología, esa que nos permite hacer varias cosas y estar en varios lugares al mismo tiempo sin la necesidad de estar o hacer nada. Y ante tanta felicidad construida a base de gigas y píxeles me surge la siguiente pregunta: ¿Estamos haciendo las cosas bien?

¿Es lo mismo hablar con alguien mediante 140 caracteres que hacerlo cara a cara? ¿Es igual de placentero sonreír a alguien que enviarle un emoticono que le demuestre esa sonrisa? ¿Produce la misma sensación ir a un estadio o a un cine que visualizar un partido o una película a través de una pantalla de 16 pulgadas? Creo que no es necesario que os exponga las respuestas.

Del mismo modo que todo lo anteriormente expuesto devalúa algunos aspectos de las relaciones humanas, la electrónica también empieza a masacrar poco a poco la literatura. Y no me considero un demente al pensar que el término "libro electrónico" es una de las mayores aberraciones léxicas de nuestro lenguaje. Si algo caracteriza un libro, es su capacidad para magnetizar todos los sentidos humanos con la historia que hay escrita en sus páginas.

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjI3PzMcsU3fw23zo02Ge2Fb6Ozq0M0fKq4VHPqjrsyg2ZQLQloI0QJmoX9glmUjBPWZukL3-7Y5rzlazhd_WOnP8nI1uu81voSeyiP9OUMTlx1VHHejkbts6-AjvQQ4PlSqn5Heqqcmxo/s1600/libros.jpgMuchos pensarán que el libro electrónico es mejor porque permite almacenar una mayor cantidad de libros en un espacio mucho más reducido y, además, a un precio mucho más económico. Pero lo que muchos no se paran a pensar es que con ese aparato se pierde gran parte de la emoción que supone tener un libro (ir a una librería, pasarse horas perdido entre las estanterías buscando aquella historia que te incite a pagar por ella, coger el libro y sentir su peso y, por supuesto, impregnarte de aquel olor tan característico que tienen sus hojas la primera vez que las tocas). Tampoco se puede comparar el impacto que produce ver una estantería de libros que han pasado por tus manos y por tu mente a lo largo del tiempo (¿cómo exhibes ante los demás y ante ti mismo tu currículo como lector a través de una minúscula pantalla?) y, en términos económicos, ya lo dijo el flamante escritor valenciano Joan Fuster: "Si le das a la literatura un valor, esta tendrá que tener un precio".

Así pues, no veo motivo alguno para rechazar los libros de papel y olvidar todo el esfuerzo, las ilusiones, la magia y la tradición que hay en ellos. Unos detalles que, bajo mi humilde punto de vista, no creo que el libro electrónico vaya a poseer durante toda su existencia.

La sociedad debe siempre avanzar hacia el progreso, pero manteniendo aquellos pilares que la han construido intelectualmente para conseguirlo. Y es que el libro, le pese a quien le pese, es y será siempre aquella tara de la tecnología que la convertirá en imperfecta.